La historia

Los Cátaros

El catarismo fue un movimiento religioso herético, con respectoa la Iglesia Católica, que adquiere especial relevancia a partir del siglo XI en toda Europa, y especialmente en Occitania (Sur de Francia).

EL término “cátaro” para designar los heréticos occitanos medievales es reciente, de mediados del siglo XX. Quizás proviene del griego “Kataroi” (puros, etimología no demostrada). Los mismos cátaros se denominaban “Buenos Hombres”, ”Buenos Cristianos”,“Tejedores” (muchos ejercían este oficio). Los cátaros aparecen en los textos contemporáneos como “albigenses” o simplemente “heréticos”.

La doctrina cátara

El catarismo es una doctrina dualista, que ha sido relacionada con el maniqueísmo, el bogomilismo y el paulismo. Los cátaros creen en la existencia de dos principios, el Bien y el Mal. El mundo en el que vivimos es obra del Diablo, y el alma pasa de un cuerpo a otro (metempsicosis) hasta alcanzar el Bien, de la mano de los Perfectos y por medio del Consolamentum, ceremonia terminal después de la cuál el creyente se dejaba morir de inanición (Endura).

No disponemos de los suficientes documentos como para asegurar que La “Eglesia del Bé” tenía muchos seguidores en el pueblo occitano, pero es evidente que la causa occitana se confundió en muchas ocasiones con la causa nacional de los señores del Lenguadoc. La lucha contra la herejía o la defensa de la misma sirvió de pretextos a unos y otros para las peores atrocidades, y la brutalidad inquisitorial marcó las memorias durante muchas generaciones.

Organización y ritos

Obispos

Perfectos

Diáconos

Creyentes

Los Perfectos (y Perfectas) eran la referencia religiosa de la fe catara. Habían renunciado a lo material y a lo mundano para llevar su espiritualidad a un nivel superior. En contacto con el pueblo, trabajando como artesanos (sobre todo tejedores), o recorriendo el país de dos en dos, su influencia era muy profundo en la vida cotidiana. La importancia de las hogueras (hasta 400 heréticos fueron quemados en Lavaur en 1211) atestiguan de esta penetración social de la doctrina herética, igualmente favorecido por el comportamiento de los prelados de la Iglesia romana.

Ritos cátaros: el consolament o consolamentum consistía en una ordenación por imposición de manos. Administrado exclusivamente por los Perfectos, abría para el creyente la vía de la Salvación. El Melhorament era un saludo ritual de los creyentes hacia los Perfectos (incluía tres genuflexiones). Los cátaros practican una suerte de confesión pública dominical. La práctica del ayuno extremo (Endura) equivalente al suicidio por inanición era bastante común una vez recibido el consolamentum a las puertas de la muerte.

El final de

la iglesia cátara

El catarismo es una doctrina dualista, que ha sido relacionada con el maniqueísmo, el bogomilismo y el paulismo. Los cátaros creen en la existencia de dos principios, el Bien y el Mal. El mundo en el que vivimos es obra del Diablo, y el alma pasa de un cuerpo a otro (metempsicosis) hasta alcanzar el Bien, de la mano de los Perfectos y por medio del Consolamentum, ceremonia terminal después de la cuál el creyente se dejaba morir de inanición (Endura).

No disponemos de los suficientes documentos como para asegurar que La “Eglesia del Bé” tenía muchos seguidores en el pueblo occitano, pero es evidente que la causa cátara se confundió en muchas ocasiones con la causa nacional de los señores del Lenguadoc. La lucha contra la herejía o la defensa de la misma sirvió de pretextos a unos y otros para las peores atrocidades, y la brutalidad inquisitorial marcó las memorias durante muchas generaciones.

El final de la iglesia cátara

El catarismo es una doctrina dualista, que ha sido relacionada con el maniqueísmo, el bogomilismo y el paulismo. Los cátaros creen en la existencia de dos principios, el Bien y el Mal. El mundo en el que vivimos es obra del Diablo, y el alma pasa de un cuerpo a otro (metempsicosis) hasta alcanzar el Bien, de la mano de los Perfectos y por medio del Consolamentum, ceremonia terminal después de la cuál el creyente se dejaba morir de inanición (Endura).

No disponemos de los suficientes documentos como para asegurar que La “Eglesia del Bé” tenía muchos seguidores en el pueblo occitano, pero es evidente que la causa cátara se confundió en muchas ocasiones con la causa nacional de los señores del Lenguadoc. La lucha contra la herejía o la defensa de la misma sirvió de pretextos a unos y otros para las peores atrocidades, y la brutalidad inquisitorial marcó las memorias durante muchas generaciones.

La cruzada contra los albigenses

La Cruzada contra los Albigenses (o Cruzada Albigense) duro oficialmente unos veinte años ,entre 1209 y 1229. En marzo de 1208 el Papa Inocencio III (1198-1216) llama la Cristiandad a terminar con los heréticos de Occitania, y especialmente con los Cátaros por la fuerza, reemplazando la nobleza occitana, las familias Trencavel y el Conde de Tolosa Raimundo VI, por hombre más dispuestos a seguir la ortodoxia religiosa. La primera parte de la Cruzada se inica en 1209 por la masacre de la población de Béziers, dejando claro desde el inicio de las operacoines del carácter salvaje y cruel de la campaña militar. La conquista de las ciudad de Carcasona termina con la desposesión del vizconde Raimundo Roger Trencavel, vasallo del conde de Tolosa y vasallo también del rey de Aragón,. Se inicia posteriormente, de 1209 a 1211, la conquista de las demás tierras de los Trencavel por el noble francés Simón de Montfort, líder militar de la Cruzada. Sigue la conquista del Condado de Tolosa. En 1212-1213 se produce la intervención diplomática y militar del rey de Aragón Pedro el Católico en defensa de la nobleza occitana, que termina con su derrota y muerte en la batalla de Muret. La sumisión de los occitanos a la Iglesia y la victoria de los cruzados de Montfort se materializa entre 1213 y 1216. Ese mismo año se inicia una rebelión contra la dominación de los clérigos y los franceses1 liderada por el futuro Raimundo VII de Tolosa y que se prolonga hasta 1224; el momento culminante de esta rebelión es la muerte de Simón de Montfort ante las murallas de Tolosa en junio de 1218. Finalmente, el rey de Francia decide intervenir directamente en el conflicto y desde 1226 asume la Cruzada en nombre de la Iglesia como una operación propia, lo que da lugar a la definitiva derrota militar del conde Raimundo VII y al final del conflicto, que se cierra con la firma de los Tratados de Meaux y París en 1229.

La cruzada contra

los albigenses

La Cruzada contra los Albigenses (o Cruzada Albigense) duro oficialmente unos veinte años ,entre 1209 y 1229. En marzo de 1208 el Papa Inocencio III (1198-1216) llama la Cristiandad a terminar con los heréticos de Occitania, y especialmente con los Cátaros por la fuerza, reemplazando la nobleza occitana, las familias Trencavel y el Conde de Tolosa Raimundo VI, por hombre más dispuestos a seguir la ortodoxia religiosa. La primera parte de la Cruzada se inica en 1209 por la masacre de la población de Béziers, dejando claro desde el inicio de las operacoines del carácter salvaje y cruel de la campaña militar. La conquista de las ciudad de Carcasona termina con la desposesión del vizconde Raimundo Roger Trencavel, vasallo del conde de Tolosa y vasallo también del rey de Aragón,. Se inicia posteriormente, de 1209 a 1211, la conquista de las demás tierras de los Trencavel por el noble francés Simón de Montfort, líder militar de la Cruzada. Sigue la conquista del Condado de Tolosa. En 1212-1213 se produce la intervención diplomática y militar del rey de Aragón Pedro el Católico en defensa de la nobleza occitana, que termina con su derrota y muerte en la batalla de Muret. La sumisión de los occitanos a la Iglesia y la victoria de los cruzados de Montfort se materializa entre 1213 y 1216. Ese mismo año se inicia una rebelión contra la dominación de los clérigos y los franceses1 liderada por el futuro Raimundo VII de Tolosa y que se prolonga hasta 1224; el momento culminante de esta rebelión es la muerte de Simón de Montfort ante las murallas de Tolosa en junio de 1218. Finalmente, el rey de Francia decide intervenir directamente en el conflicto y desde 1226 asume la Cruzada en nombre de la Iglesia como una operación propia, lo que da lugar a la definitiva derrota militar del conde Raimundo VII y al final del conflicto, que se cierra con la firma de los Tratados de Meaux y París en 1229.

La conquista de Mallorca

La campaña militar contra Medina Mayurqâ se decidió en las Cortes del Reino de Aragón celebradas en diciembre de 1228 en Barcelona, en las que tomaron parte los tres estamentos. El objetivo era responder a los ataques de los musulmanes a unas naves mercantes catalanas.

La hueste cristiana, compuesta esencialmente por catalanes, era de unos 1500 caballeros y 15 000 peones. El desembarco se produjo el 10 de septiembre de 1229, en la costa de la actual localidad de Santa Ponsa. La flota sufrió una importante tempestad que la desvío del norte de la isla, dónde debía desembarcar en un principio. Participaron el mismo Nuño Sánchez, el conde Hugo IV de Ampurias, Guillem Raimon de Moncada quien junto a su tío Ramón aportó 400 caballeros, Berenguer de Palou, Guillem de Montgrí, el arzobispo de Tarragona Aspàreg de la Barca y Ferrer de Pallarés, prelado de Tarragona, Oliver de Termas y Chabert de Barberá.

El rey musulmán de la isla, Abú Yahya, disponía de entre 18 000 y 42 000 hombres y entre 2000 y 5000 caballos.

La batalla de Portopí del 12 de septiembre acaba con una victoria de Jaume I, que pierde sin embargo Guillem y Raimon de Moncada.

El sitio de la la ciudad de Medina Mayurqâ acaba el 31 de diciembre de 1229 en un baño de sangre musulmana. Algunos focos de resistencia se mantuvieron hasta 1232.